En México el 80% de las cuidadoras son mujeres que en el peor de los casos ponen en pausa su vida para dedicar todo su tiempo al cuidado de sus padres.

Anteriormente las familias las integraban por lo menos cinco miembros, pero esta característica ha ido cambiando lo que implica una disminución en el número de cuidadores potenciales, adicional a esto, la mayoría de los miembros de las familias se encuentran en edades laborales.

Los adultos mayores a su vez prefieren y esperan recibir los cuidados por parte de sus hijos y no de otras personas. Sin embargo, más que los hijos, de las mujeres de la familia, hijas, nietas o nueras. La raíz de este fenómeno es “el hombre proveedor y la mujer cuidadora” fenómeno cultural del modelo tradicional mexicano.

Las mujeres son quienes llevan a cabo el cuidado informal, pero como cualquier actividad laboral requiere tiempo, energía y generalmente no es económicamente remunerada.

Pero ahora, si nos sentimos en esta situación ¿cómo podemos dejar el rol de hija bastón?

  1. Soltar emocionalmente “su obligación” para que pueda tomar decisiones justas, tanto para sus padres, como para sí mismo.
  2. Nuestros padres merecen que velemos por su bienestar, pero la hija bastón requiere una existencia propia, una razón para vivir.
  3. Necesitamos modificar ideas y creencias erróneas sobre el cuidado y la enfermedad. Está en nosotros informarnos en habilidades de comunicación y de resolución de conflictos.
  4. Favorecer la cantidad y la calidad de redes y apoyos sociales y participar en programas de estancias temporales o cuidadores profesionales, de tal modo que en cierta medida podamos “descansar”.
  5. Hablar claramente con tu familia. Hacer una reunión familiar y el tema del día es: «nuestros padres y abuelos». ¿Qué hacemos? ¿Cómo nos organizamos? ¿Cómo podemos ayudar? Decir claramente cómo te sientes; lo que te duele que tu familia no te apoye en algo tan agobiante, lo sola que te encuentras, lo que agradecerías que te acompañaran a visitar a los padres o abuelos, que se interesaran por cómo estás tú. Si ya lo has dicho, ¡REPÍTELO!

No hay soluciones mágicas, ni familias iguales, pero es necesario tomar acción en un problema que tiene salida. Las casas de día como, Club El Centinela, son muy positivos en el inicio de la dependencia, de leve a moderada, ya que la socialización, la estimulación física y cognitiva retrasan la dependencia. Estamos hablando de una dependencia moderada, no grave, no es el caso cuando es avanzada o severa. Las personas equivocamos los tiempos, por desconocimiento o falta de información gerontológica y tomamos acción cuando la dependencia es severa.

Hay que acercarnos a los expertos: geriatras, gerontólogos y psicólogos geriátricos para encontrar la solución indicada.

Cuidar a los padres, cuando uno es libre, no es ningún problema.